sábado, 18 de septiembre de 2010

El viaje desde Ferrol a Ferrolterra

H ay demasiados síntomas que indican que es necesario un rearme moral. Porque la realidad, tozuda como siempre, dicta lo que dicta. Y lo peor que se puede hacer ante eso es el repliegue o el inmovilismo.
¿A qué viene esto? De entrada, a lo que publicó La Voz el jueves. Navantia ha desangrado mil empleos auxiliares en solo un año en sus plantas de la ría. Y la falta de nuevos pedidos ya hace tambalear muchos otros. Añádanle la espada de Damocles del decreto del carbón. Una amenaza directa a otra de nuestras grandes arterias económicas. De cuajar, un mazazo. Otro. Falta de saneamiento en la ría, una diversificación económica que nunca se ha producido, un tejido empresarial aún poco musculado, un ERE tras otro... ¿Demasiado pesimismo? Bueno. Creo que no. Es lo que hay. Y mirar hacia otro lado solo sirve para retrasar acciones. Y reacciones.

Lo que se supone que hay que hacer y demandar para reavivar el panorama está más que dicho por decenas de gurús. Se repite hasta la saciedad, aunque los efectos no se dejan notar. Un buen ejemplo es el Plan Ferrol. Para el que suscribe, fueron demasiadas alforjas para ese trayecto. Si por alforjas entendemos expectativas. Pero lo que aún no se ha probado es intentar otra ruta. Tratar de hacer un viaje de Ferrol a Ferrolterra. En otras palabras, hacer frente común más allá de microlocalismos baratos. Sumar para crecer. Para que ese rearme moral sea efectivo y se materialice en oportunidades económicas. Las administraciones locales no tiene varitas mágicas para girar tortillas de estas dimensiones. Pero sí son las más próximas a los ciudadanos. Su espejo. Estaría bien comprobar qué sucedería si la bandera comarcal fuese un gran pacto territorial para afrontar problemas que atraviesan Ferrol, Cedeira, Narón, Valdoviño, Neda, As Pontes, Fene... Nos atraviesan a todos. ¿Es posible? ¿O la sombra de las urnas es tan alargada? Una pena.
lavozdegalicia.es

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