viernes, 10 de julio de 2009

EL FUTURO DE NAVANTIA

JESÚS VARELA RIVAS

Seis meses, eso fue lo que tardaron los directivos de Navantia en hacer públicos los resultados del ejercicio del año 2008 y claro, ante semejante efectividad, uno se pregunta ¿cómo es posible que desde la dirección se culpe a los trabajadores de poca productividad, cuando ellos, los directivos, dan ese ejemplo? Aunque también pudiese ser que ese retraso no fuese debido a un problema de productividad ejecutiva y sí a que las cuentas estuviesen ciertamente confusas y, por lo tanto, que se necesitase de todo ese tiempo para poder presentarlas, cuando menos, con una apariencia menos desastrosa.

Los medios de comunicación, lógicamente, destacaron la cifra que la dirección dio a conocer públicamente y que cifró en 51 millones de euros de pérdidas. Un balance que hay que calificar de desastroso, dado que las previsiones eran de tener un beneficio de algo más de 10 millones de euros. Pero aún sin poner en duda la veracidad de estos resultados, lo que sí sería conveniente aclarar y hasta ahora no se hizo, es si estas pérdidas son antes o después de impuestos, ya que si corresponden a después de impuestos, las pérdidas reales de Navantia podrían rondar los 83 millones de euros y si a esto le sumamos los 10 millones que tenían previsto ganar, llegamos a la conclusión de que el balance negativo superó los 90 millones de euros.

Personalmente no tengo dudas de lo mucho que debieron de trabajar los especialistas en ingeniería financiera que la empresa tiene para poder presentar estas cuentas; hasta es posible que algún economista de la gerencia tuviese la desafortunada idea de acordarse o pensar en Izar - empresa en disolución - aunque al final no echasen mano de esa posibilidad. Bueno, supongo, tan solo lo supongo. De cualquier forma, lo que parece evidente es que desde la empresa no se atrevían a presentar estos resultados - a mí no me extraña - y por lo tanto, les dieron todas las vueltas del mundo y más antes de hacerlos públicos.

La situación de Navantia se está complicando y mucho últimamente. La gestión comercial en las nuevas contrataciones, la gestión comercial con las subcontratas y con los proveedores, la planificación, la organización, etc. están siendo tan sumamente nefastas que están llevando -si no se le pone remedio y ya- a la empresa a un túnel con una muy difícil salida.

Con el “Juan Carlos I”, la dirección de Navantia ya asumió un retraso de un año, un retraso que debe de preocuparnos a todos, pues eso, en el aspecto económico, lo que significa son muchos millones de pérdidas. Pero si preocupante es la situación del “Juan Carlos I” por lo que de manera tan negativa significa económicamente, no es menos preocupante el resultado que al final arrojará el contrato de las fragatas noruegas, un contrato que por las penalizaciones acumuladas que tiene volverá hacer que los números rojos sean los predominantes en el balance final de la operación. En estos precisos momentos parece que todo apunta a que el contrato se muestra extraordinariamente desfavorable para los intereses de Navantia, y no olvidemos que la faena todavía está sin rematar.

Pero es que desgraciadamente, aquí no termina la preocupación ya que no debemos pasar por alto, que el contrato de los dos buques gemelos al “Juan Carlos I” para los australianos, se firmó hace dos años, en junio de 2007, y en base a los estudios hechos al propio “Juan Carlos I”, es decir, se firma un contrato sin tener ni puñetera idea de cuál va a ser el coste real total del buque que sirve de patrón, con lo cual y teniendo en cuenta cómo va el buque patrón, (recordemos que lleva un año de retraso) es para echarse las manos a la cabeza y pensar que estos australianos nos van a terminar de arruinar.

Insisto y no quiero hacer de agorero, o se toman las decisiones adecuadas ahora, o el futuro de Navantia está más que oscuro, y dentro de esa oscuridad, que no le quepa duda a todos Vds, queridos lectores, de que Ferrol se llevará una vez más, la peor parte. Luego sólo quedará el derecho al pataleo y a la lamentación.

Y es que el tema es el de siempre, en este país, y para algunas cosas, tanto da que gobierne la derecha como que gobierne la izquierda. La cuestión es que mientras los cargos importantes de empresas como Navantia continúen siendo nombramientos políticos y no comerciales, técnicos o profesionales, (ahora se perfila un ingeniero aeronáutico, no naval, aeronáutico, para suplir a Gómez Jaén al frente de Navantia) continuaremos teniendo la espada de Damocles sobre el futuro de la empresa.

Se sabe quiénes son los responsables de la mala gestión, por lo tanto, lo único que se necesita es tener la valentía suficiente para tomar las decisiones que la situación exige y poner freno de una vez por todas, a tanta gestión ineficaz.

diariodeferrol.com

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